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Energía fotovoltaica, salud, sostenibilidad y medio ambiente

En la mayoría de las ocasiones, cuando en conversaciones con otras personas se trata la cuestión de los beneficios que se obtienen de consumir energía fotovoltaica, acabamos casi todas esgrimiendo el mismo argumento, el ahorro económico

Y sí, este argumento es uno de mucho peso a tenor de la economía actual de un gran número de familias y dado que en la factura eléctrica el ahorro medio estimado puede rondar entre el 40% y el 60% aproximadamente tratándose de instalaciones de autoconsumo instantáneo (sin vertido a red de excedente), un buen pico…

Energía fotovoltaica, salud, sostenibilidad y medio ambiente

Pero… y ¿qué hay de la salud, la sostenibilidad y el medio ambiente?

Son cuestiones que no debemos obviar y que no son de menor importancia que el económico. Éstas tres, están relacionadas entre sí y abarcan no sólo el beneficio personal (individual) sino el colectivo y además futuro.

Energía fotovoltaica y medio ambiente

Consumir energía fotovoltaica genera de forma limpia electricidad y se adapta a las necesidades actuales.

La electricidad tradicional, que proviene de quemar combustibles fósiles como el gas natural y el carbón, emiten gases tóxicos que son la causa principal del calentamiento global y la contaminación.

1Kwh de esta energía emite de media 0,65kg de CO2 a la atmósfera. Y una vivienda media (con 3 personas) en España consume al año 3.500Kwh lo que supone una emisión media de 2.275Kwh/año de CO2.

Cada árbol es capaz de absorber una media de 20kg CO2 por lo que cada vivienda necesita de media 113 árboles al año para absorber esos gases nocivos que emite y que están acentuando el cambio climático a pasos agigantados.

La fotovoltaica no emite CO2: Permite generar energía sin contaminar el aire y contribuye a frenar el cambio climático

Es cifra se vé desorbitada si hacemos el cálculo con los datos de España. En el 2018 España consumió 269,4TWh, de los cuales el 60% corresponde a energía no renovable y de ese 60% el 37,8% emite CO2 (101,8332TWh = 66.191.580.000KgCO2 emitidos), lo que eleva la cifra de árboles necesarios a 3.309.579.000 para absorberlos. El 22,2% restante, no emite CO2 pero sí otros gases nocivos para la salud y el medio ambiente.

El CO2 modifica los patrones climáticos, eleva el nivel del mar, aumenta el daño ecológico y tiene un impacto nocivo para el medio ambiente.

Además de ser malos para el medio ambiente, también son un recurso finito. Su limitada disponibilidad hace que los precios de la energía se disparen continuamente, ya que se crea de forma paralela un mercado volátil, lo que de forma directa también nos afecta en nuestra economía.

La fotovoltaica no emite CO2: Permite generar energía sin contaminar el aire y contribuye a frenar el cambio climático.

Usar energía solar reduce la demanda de estos combustibles fósiles, por lo que se colabora a limitar las emisiones de los conocidos gases de efecto invernadero y que tanto daño están haciendo al planeta.

Energía fotovoltaica y salud

La energía solar evita problemas cardíacos y respiratorios

Como ya hemos comentado, la energía fotovoltaica se genera de forma limpia, por lo que contaminamos menos el aire y un aire menos contaminado supone que podamos respirar aire más limpio en las ciudades.

Consumir energía solar reduce de forma significativa gases tóxicos

Consumir energía solar reduce de forma significativa gases tóxicos como óxido de nitrógeno, dióxido de azufre y material particulado, que habitualmente causan problemas de salud. Lo que se traduciría también en una considerable reducción de casos de bronquitis crónica, problemas cardiovasculares y respiratorios.

Energía fotovoltaica y sostenibilidad

  • Es modular: Debido a su adaptabilidad, puedes tener la instalación sobre el tejado de tu vivienda o sobre la cubierta de edificios o naves industriales, por lo que no genera impacto arquitectónico y aporta valor a una superficie sin utilidad hasta ahora.
  • Soberanía energética: Dado que la instalación es adaptable, permite a la ciudadanía generar su propia energía y consumirla en el mismo lugar de producción, evitando así la pérdida por el transporte y asegurando la independencia energética del exterior.
  • Un recurso infinito: El sol es un recurso infinito que irradia de manera suficiente en todo el planeta (salvo en los polos en los meses de oscuridad), por lo que permite acceso a fuentes de energía en casi todo el planeta.

Apostar por la energía solar es invertir en el planeta, contribuir en salud medioambiental, cuidar la Tierra para abastecer el futuro. Reducir la dependencia de los combustibles fósiles en favor de la fuente más abundante y consistente que tenemos: el sol.

Reducir la huella de dióxido de carbono, mejorar la salud de quienes habitamos el planeta y ahorrar en la factura eléctrica son parte de los beneficios que obtenemos gracias al uso continuo de energía fotovoltaica.

 

Aficlima, “El sol es nuestra energía”

Apueste por la energía fotovoltaica, apueste por el planeta

En aficlima somos expertos en instalaciones de energía fotovoltaica. Le haremos un estudio energético previo para analizar cuál es la mejor solución energética fotovoltaica para su empresa, vivienda o comunidad y contribuirá a mejorar la sostenibilidad, la salud y el medio ambiente.